El Espíritu del Cenáculo

 

volumen 16, publicación 2      Diciembre 2007

 

El Espíritu del Cenáculo, la publicación oficial del Apostolado del Cenáculo Misionero, es publicada tres veces al año, en conjunto con la temporada liturgica de Adviento, Cuaresma/Pascuas y tiempo ordinario. Todos los materiales para la próxima publicación deben de se recibidos antes el 1 de Marzo de 2008, y todo los materiales deben ser enviados a: Smittie Bolner, 460 Bancroft Way, Baton Rouge, LA 70808-4805 (Estados Unidos);  sbolner@cox.net.  

 

De la Custodio General

¡La Gracia y la Paz en la Santísima Trinidad esté siempre con todos nosotros!

“Este grito debe de estar constantemente en el corazón del Cenáculo: ¡Jesús, Rey del mundo y centro de todos los corazones! Te adoramos, Te alabamos, Te bendecimos, Te amamos; glorificado sea Tu nombre; que Tu reino venga; que se haga Tu voluntad.” P.Judge 1926

¿Cuántas veces en nuestra oración pedimos a Cristo Rey que se haga Su voluntad y no la nuestra? Ese es nuestro mayor reto; vivir en la plenitud de El y sólo en El.

Hace unos años, mientras leía las palabras del P. Judge acerca del tiempo de Adviento, pensé por largo tiempo en su invitación al Belén. “Primero, dentro de nuestros corazones, tengamos un Belén para El. . .  un Belén que haga reparación por la ingratitud, la inhumanidad y la irreverencia del primer Belén.” (1926) Tener un constante Belén en nuestro corazón es llevar el gran tesoro de la Sagrada Familia. Es guardar el misterio de un Dios que eligió Encarnarse, en el seno de un hogar, como su plan de salvación. Dediquemos un tiempo para mirar las figuras del Bendito Pesebre de Bélen, miremos cada detalle de nuestro José, de nuestra Maria y busquemos alrededor nuestro los Josés y las Marías. Esa es nuestra dimensión misionera, buscarlos, identificarlos,  hablarles y  llevarles a descubrir al Niño Jesús.

El tiempo de Adviento, iniciado luego de Cristo Rey, nos debe mover “al pensamiento misionero, la idea misionera, la acción misionera”. (Regla de Vida #4) ¡Qué buena oportunidad para comunicar el gran regalo del amor de Dios! ¡Cuántas bendiciones serán derramadas al compartir en familia, con nuestros vecinos, en la comunidad, el verdadero significado de la Navidad! ¡Cuántos matrimonios y familias pueden ser llevados a los brazos de Jesús, con tan solo llevarles a Belén!

¿Cuántos niños, niñas y jóvenes recibirán en su corazón un deseo ardiente de conocer y descubrir el verdadero amor de Dios, por que tu y yo hemos comunicado el gran amor de Dios para con ellos?

¿Cuántos de nosotros haremos de este tiempo un esfuerzo auténtico de vivir plenamente nuestro

llamado a desarrollar apóstoles y desarrollarnos como apóstoles en la providencia de la vida diaria?

Pido a Cristo Rey que nos mantenga fieles al llamado, recibido desde nuestro bautismo y reafirmado en nuestra consagración, para que vivamos con ardor y en comunión este tiempo de preparación para la Navidad. Que sea nuestra Navidad una oportunidad de entrar al Belén de nuestro corazón. Que sea nuestro corazón el que nos mueva a vivir en comunión trinitaria con nuestro prójimo.

Desde esta pequeña isla, Puerto Rico, les deseo una Feliz Navidad y una alegre Epifanía del Señor.

En amor y servicio,

Alma Robles, ACM, Custodia General


UN MENSAJE DE NUESTRO GUIA ESPIRITUAL INTERNACIONAL

Mi primer sentimiento es de gratitud al Dios Trino y a la Custodia General del ACM, Alma Perfecto y su Consejo General, por el privilegio de invitarme a servir de nuevo como su Guía Espiritual Internacional (GEI).  Y por supuesto, gracias al Padre John Edmunds y su Consejo por aceptar la recomendación y permitirme la gracia de caminar con todos ustedes por los próximos cuatro años.

Me reuní personalmente con Alma y reflexionamos con detenimiento sobre las responsabilidades y obligaciones del GEI.  Ella muy amablemente me preparó un manual con la sugerida Constitución y Regla de Vida  del ACM. Decidimos en que nos comunicaríamos mensualmente por teléfono y una posible reunión de todos los  Guías Espirituales Regionales en la primavera. En eso estamos trabajando ahora.

Es providencial, que el enfoque actual del ACM en su actual Liderazgo, sea el desarrollo del Laicado, de que “Cada Católico sea un Apóstol,” muy a tono con la decisión del verano pasado en su Asamblea General.

Queremos concentrar nuestros esfuerzos en ser fieles a ese deseo tan apasionado de nuestro Padre Judge. No es asunto de reclutar miembros para el ACM, sino en convertirnos en una fuerza del bien, dejando que el Espíritu obre a través de nosotros, llamando a otros a la fidelidad de su vocación bautismal. Esto ciertamente incluye una re dedicación a nuestra consagración y fidelidad a nuestra vocación. Me comprometo a acompañarlos en este empeño, que nos llevará a ser hombres y mujeres del Espíritu. Les prometo mi cariño y oración.

Recen por mí.

Padre Domingo Rodríguez, S.T.


Informe Reunión  Consejo General del ACM
19 al 26 e septiembre de 2007

Costa Rica 

Asistencia: Alma Robles,  ACM,

Consejo General: Miguel Juarez, ACM; Diane and George Zion, Incarnation ; Martin  Zabala, MCA, Holy Spirit  (asistente del Custodio al); Sylvia Ramos, ACM , Trinity ( asistente de Custodia al); Ivette Gutierrez, ACM, San Juan Bautista ; Ana Barquero, ACM, Ntra. Sra. de Los Ángeles ; Alma Rosa Hernández, ACM; Ntra. Sra. de Guadalupe

Guía Espiritual Internacional: P. John Seymour ST

Guía Espirituales ales: Angelica Otero, ACM ( representando a P.Guy Wilson, ST) Trinity ; Thema Rivera, MCA ( representando a Luz de la Torre, ACM) Holy Spirit ; Eugenia Mora, ACM, Ntra. Sra. de Los Ángeles ; Sister Margarita Rivera, MSBT, San Juan Bautista ; P. Ramón Riding, ST, Ntra. Sra. de Guadalupe

Absent: Sr. Debbie Wilson, MSBT, Incarnation.

Ana Flecha, MCA, Secretaria General del ACM

El Consejo General del ACM se reunió durante los días 19 al 26 de septiembre 2007

en el Seminario Trinitario San José, en Santo Domingo, Costa Rica; fue una bendición para todos  tener la experiencia y oportunidad  de compartir y celebrar  la Eucaristía, las oraciones , la mesa  y la presencia de nuestros  seminaristas.

Estamos agradecidos de la acogida de P.Odel Medina, ST; P.Edgar Solano, ST; P.Kevin Nugent, ST;  y Magda Zamora, ACM, quienes nos hicieron sentir a gusto ¡Pura Vida!

Durante esta semana, dialogamos y reflexionamos sobre los puntos señalados en nuestra pasada Asamblea de Liderazgo 2007: Identidad,  Liderazgo, Formación, Meta  del ACM. Compartimos los informes de cada , tomamos consejo sobre algunos puntos en relación a nuestra Regla  de Vida ,escuchamos peticiones de las es y sugerencias en estos momentos de transición en el ACM.

Confirmamos a nuestro nuevo Guia Espiritual Internacional, P. Domingo Rodríguez, ST.

Presentamos el informe  de nuestra Tesorera General Pat Regan, ACM, asi como el programa de corrresponsabilidad su alcanze y meta para los próximos años. Se aprobó un presupuesto para este año fiscal.

El Consejo General aprobó que la Regla de Vida ya revisada sea llevada a los miembros para afirmación o negación de la misma. Este trabajo tiene como fecha límite el día 22 de diciembre de 2007.

El año 2008 será un año para re –orientar y confirmar en la formación  de los miembros  la Regla de Vida y el documento de las Normas y Políticas.

El Comité de Formación fue re-estructurado con tres miembros del ACM Ivette Gutierrez, ACM; Angélica Otero, ACM; y Blanca Mc Guthrie, ACM;  y dos miembros de la comunidad religiosa:  P. John Seymour, ST; y Sister Rose Morales, MSBT, como consultores. Durante los días de la reunión el Consejo General ofreció su mejor pensamiento y consejo  a este Comité para iniciar su trabajo.  Será la  labor del Comité revisar lo que está ocurriendo en la formación  y crear un Manual o documento que nos guía a la formación de cenáculos basados en nuestra realidad y que nos de unidad en la diversidad.

La labor del Consejo General es una de continuidad , afirmación y claridad en nuestro rol en el Apostolado del Cenáculo Misionero; esto nos reta como lideres y laicos.  Nos invita  a estar atentos a nuestra vida espiritual, asi como la de los miembros del ACM.  Para nutrir a otros y poder desarrollar apóstoles,

( Nuestra Meta) es necesario aprender a mirar nuestras necesidades en el área espiritual, humana y social. Trabajamos en planes de acción, y recibimos de nuestro Guía Espiritual (al momento P. John) el Tema: La espiritualidad del líder.

Es evidente para el Consejo General que hemos crecido no solo en cantidad de miembros, sino también en líderes . Este crecimiento también nos conduce a nuevos retos y necesidades. Necesitamos estar claros en nuestra identidad para asi mirar al futuro como Apostolado del Cenáculo Misionero.  Tenemos una preocupación por nuestros niños y jóvenes, a quienes identificamos como la población abandonada no solo entre nosotros como Apostolado del Cenáculo Misionero, sino en la Familia del Cenáculo  Misionero . Y mirando los signos de los tiempos es la población abandonada en la Iglesia.

El Consejo General se reunirá en Puerto Rico, del 15 al 22 de octubre 2008.

El Consejo General se reunirá en el Noreste región de la Encarnación en el 2009.

La Celebración del Centenario nos ofrece la oportunidad de sentarnos juntos como Familia. Nos despedimos con una vela encendida y un compromiso de orar los unos por los otros. Recordando la invitación de P.Judge: “Como ustedes son otros serán.”

En amor y servicio,

Alma Robles, ACM


Hacer el Bien: El Misionero como Profeta

En su primera epístola, San Pedro le dice a los  recién bautizados: “Ustedes son una familia escogida, un sacerdocio al servicio del rey, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios. Y esto es así para que anuncien las obras maravillosas de Dios, el cual los llamó a salir de la oscuridad para entrar en su luz maravillosa”. (1 Pedro 2:9)

En 1998 el Papa Juan Pablo II escribió una apostólica exhortación titulada: “Christifidelis Laici”, o “Los Miembros Laicos Fieles de Cristo”. Una exhortación apostólica es una carta del Papa a la Iglesia animando a su pueblo a tomar acción sobre algo en particular. En el capítulo 14 de su carta, Juan Pablo cita el pasaje de la primera epístola de Pedro y nos recuerda que “los fieles laicos participan… en el triple oficio -- sacerdotal, profético y real -- de Jesucristo”. Pero él va más allá: “La participación en el oficio proféticode Cristo, habilita y compromete a los fieles laicos a acoger con fe el Evangelio y a anunciarlo con la palabra y con las obras”. Y añade: “Son igualmente llamados a hacer que resplandezca la novedad y la fuerza del Evangelio en su vida cotidiana, familiar y social”.

Los misioneros tienen que ser profetas. Los cuatro evangelistas – Mateo, Marcos, Lucas y Juan – hacen énfasis en que la misión del discípulo es cooperar en la misión de Cristo. Se dice que los misioneros están a la “vanguardia” de la sociedad – en lugares y con personas que por alguna razón no conocen a Dios o no han experimentado el amor de Dios. Por cierto, nosotros pensamos de esta manera con respecto a los misioneros del extranjero. Los hombres y mujeres que dejan sus hogares para servir en otro país y cultura, están de hecho siguiendo el mandato de Jesús en Mt. 28:19: “Id pues, y haced discípulos de todas las naciones”. Pero para la mayoría de nosotros, nuestro llamado a la misión es mucho menos dramático. La mayoría de nosotros será llamada a vivir nuestra vocación misionera cerca del hogar, en circunstancias más ordinarias. En la ordinariez, sin embargo, nosotros también somos llamados a estar a la “vanguardia”. Vivir en tal avanzada es profético.

Para entender mejor cómo estamos llamados a ser proféticos – y cómo eso se relaciona con nuestro ser llamados a la misión – miremos a Isaías, el más grande profeta del Antiguo Testamento. Isaías vivió en el siglo octavo antes de Cristo durante un momento crítico en la historia de Israel. La reflexión que estoy ofreciendo está adaptada del trabajo del P. Michael Crosby, un fraile franciscano capuchino quien es un autor popular y conferencista. Él usa a Isaías para reflexionar en el profético llamado de los religiosos – sacerdotes, hermanos y hermanas – pero dado que el laico también comparte la misión profética de Jesús, nos habla a nosotros también.

Consideremos a Isaías 6:1,10. ¿Qué nos enseña este pasaje acerca de ser profético?

En la primera línea, aprendemos que el llamado de Isaías viene “en el año en que el Rey Uzías muere”. El llamado profético viene en un específico momento en la historia. Así que en términos de vivir nuestro lema del Cenáculo: “Ser Bueno, Hacer el Bien, Ser una Potencia para el Bien”, la primera cosa que decimos es que necesitamos analizar que está pasando en nuestro propio día y tiempo, cuando pensamos en dónde y cómo hacer el bien y ser una potencia para el bien. El P. Judge habló de las necesidades que “claman nuestra atención”. ¿Cuáles son esas necesidades hoy? No es necesario que sean las inmensas necesidades globales, sino las necesidades que ustedes encuentran a lo largo de la providencia de su vida diaria. ¿Cuál respuesta nos pide Dios?

En el versículo 1, Isaías va más allá cuando nos dice: “Vi al Señor sentado en un trono alto y elevado”. Para el profeta, el punto de arranque tiene que ser un encuentro personal con lo divino. Cuando aceptamos el amor incondicional de Dios entramos en una relación personal con lo divino. Es sólo dentro de nuestra relación con Dios que hacer el bien tiene sentido. Deseamos hacer el bien porque sabemos desde el centro profundo de nuestro ser que somos buenos porque “el amor de Dios ¡ha sido derramado en nuestros corazones!” (Romanos 5:5)

En el versículo 3, el Serafín exclama: “¡Santo, santo, santo es el Señor de las alturas! ¡Llena está la tierra con su gloria!”. Porque en el encuentro con lo divino, el profeta se convierte en una persona de oración que en plegaria y acción de gracias refiere todo de vuelta a Dios. Paul Tillich, el teólogo Luterano del siglo 20, dijo que la santidad es: “Apuntar a Dios más allá de uno mismo”. En la oración podemos discernir que Dios nos está pidiendo hacer las muchas cosas que pudiéramos estar haciendo.

Al sonido de ese grito (¡santo, santo, santo es el Señor de las alturas!) el marco de la puerta se sacudió y la casa se llenó de humo. Luego dijo Isaías: “¡Pobre de mí, estoy condenado al fracaso! Porque soy un hombre de labios impuros, viviendo entre gente de labios impuros; aún así ¡mis ojos han visto al Rey, al Señor de Señores!” Como resultado del encuentro de él o ella con Dios, el profeta está lleno del sentido de pecado personal y comunitario. Sabemos que no tenemos valor. Pero nosotros no esperamos para hacer el bien hasta que no hacemos nuestros actos juntos. No podemos dejar que nuestras limitaciones nos definan. No esperamos a que la sociedad se de cuenta de cómo sus políticas están creando problemas. Nosotros encaramos a nuestras limitaciones y confesamos nuestros pecados, y aprendemos a relegar en Dios la capacidad de arreglar lo que está faltando.

En el verso siguiente, uno de los serafines vuela hasta Isaías, tocando su boca con un ámbar que ha tomado del altar, diciendo: “Mira, ahora que esto ha tocado tus labios, tu debilidad se ha quitado, tus pecados han sido purgados”. El profeta es alguien investido del poder de llevar no a sí mismo, sino a la verdad de Dios. No es acerca de mí, sino Dios quien me usa a mí para hacer el bien. No esperes hasta ser una Madre Teresa para hacer el bien. Dios puede “limpiarnos” si nosotros creemos en el plan divino.

Por último, Isaías escucha la voz del Señor diciendo: “¿a quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?” e Isaías le replica: “Aquí estoy, Señor, ¡envíame!”. El profeta – el misionero – está comisionado a llevar a la sociedad y al mundo el encuentro con Dios. Es la voluntad de hacer lo que Dios desea que domine nuestro propio deseo de hacer el bien.

Pero como los versos finales ponen en claro, el mundo no está siempre hambriento de escuchar el mensaje profético. Así que no “hagamos el bien” con la expectativa de que todo el mundo va a aplaudir o a apreciar nuestros esfuerzos, o a agradecernos por lo que estamos haciendo. Recuerden, hacer el bien ¡no siempre nos hace sentir bien!

Pat Regan, MCA

Cenáculo Divina Providencia (Maryland)

Resumen: El Misionero como Profeta (Una reflexión basada en Isaías 6:1,10)

Isaías 6:1,10 demuestra como ser profético está relacionado con el llamado a la misión, y nos provee con los pasos siguientes que pueden ser de ayuda cuando tratamos de responder al ese llamado.

  1. Identificar la necesidades que “claman por atención” - ¿Qué respuesta está Dios pidiendo de ustedes?

 

  1. Un encuentro personal con lo divino es una necesidad – su relación con Dios brinda sentido a su “hacer el bien”.

 

  1. Ofrecer oración y acción de gracias a Dios – en la oración ustedes pueden discernir lo que Dios desea que hagan.

 

  1. Reconocer sus pecados y los pecados del mundo – sin permitir que sus limitaciones los aparten del actuar.

 

  1. Creer que Dios los puede usar para hacer el bien a despecho de sus pecados.

 

  1. Dejar que su voluntad haga lo que Dios quiere, dominando sus propios deseos de hacer el bien.

 

  1. No esperar recompensa ni gratitud, pero hacer el bien en el nombre de la construcción del reino de Dios.

Participación: Un Compromiso de Tiempo, Talento y Tesoro

Estar en el Apostolado del Cenáculo Misionero requiere de un serio compromiso – un compromiso con nuestras Regla de Vida y Constitución, con la espiritualidad del Cenáculo y con ser apóstoles en la providencia de nuestra vida diaria. También es un llamado a comprometerse con la práctica de la participación. La participación se define como el retorno a Dios por los regalos que nos han sido dados. Comprende dar de nuestro tiempo, talento  tesoro. La participación como modelo para el ACM tiene sentido en esta coyuntura de nuestra historia. En la fe, creemos que en nuestros miembros poseemos todos los dones necesarios para completar la misión. Estamos llenos de fe en los hombres y mujeres que hemos comprometido nuestras vidas al ACM y a la Familia del Cenáculo Misionero. Practicando la participación de “tiempo, talento y tesoro” damos a cada uno de nosotros el foro para expresar de diversas maneras nuestro compromiso.

Si usted todavía no está practicando la participación del tesoro, por favor ponga en consideración poder hacerlo. Todo el mundo es capaz de hacer una contribución. El tamaño del regalo no es tan importante como el hecho de que cada uno participe. Una manera de poder contribuir más de los que usted podría de otra manera, es haciendo un compromiso mensual por una suma que le quede fácil. En el curso de un año, modestos montos mensuales llegan a ser por un total mayor de lo que pudiera haber dado de una vez.

Si usted ya está aportando en lo financiero al ACM, ¡muchas gracias! Por favor continúa apoyando el año que viene. La lista de las personas responsables de recolectar las contribuciones en cada región está escrita abajo.

El Padre Judge nos recuerda que somos responsables por el futuro del Cenáculo. Permitámonos hacer un compromiso hoy de compartir tiempo, talento y tesoro por el bien de todos.

Oraciones en la Trinidad,

Pat Regan, ACM Treasurer

 

Envíe sus donaciones al ACM a la persona apropiada en su región:

 
Holy Spirit
Luz de la Torre, MCA
1160 Warren St
Placentia, Ca 92870
714-993-1098

Holy Trinity
Kay Knott, MCA
4006 Governors Dr., Apt. G
Montgomery, AL  36111
knott4006@aol.com

Incarnation
Pat Regan, MCA
8362 Tamar Dr.
Columbia, MD 21045
410-772-5799
patregan3@verizon.net

San Juan Bautista
Luz Ivette Gutierrez, ACM
Urb. Villas de Loiza
Calle 25 AB #3
Canovanas, PR 00729
787-605-3332
ivetteprmca@gmail.com

Nuestra Senora de Guadalupe
Alma Rosa Hernandez, ACM
Av. 20 de Noviembre # 72
Buenavista Tomatlán,
Michoacán, C.P. 60500 MEXICO
arhm2005@yahoo.com.mx

Nuestra Senora de Los Angeles
Magda Zamora Esquivel, ACM
Urbanización Quizareo Cusa #6F
Sto. Domingo de Heredia
Apdo 444-3100
COSTA RICA
mzamor24459@ice.co.cr


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