Margaret Healy, Ph.D.
Perfil de una Misionera Moderna
Con la aprobación de la Custodian General Hermana
Barbara DeMoranville, M.S.B. T.de las Siervas Misioneras
de la Santísima Trinidad
Sister Josefa M. Cordero Vera, M.S.B. T.
15 de agosto de 2000
La Asunción de la Virgen María
Introduccion
Este "Manual" ha sido elaborado sobre la obra apostólica y misionera dela Doctora Margaret Healy como recurso en la formación de los miembros del Apostolado del Cenáculo Misionero en el Tercer Milenio.
En esta corta historia presento a los lectores las cualidades principales de su personalidad y su obra apostólica, seleccionadas del libro "Margaret Called and Chosen", escrito por la Hermana Marie Josefa McNutt, MSBT.
Esta joven maestra respondió a la llamada de Jesús para dedicarse a la labor misionera en el mundo. Con fe perseverante en la tarea evangelizadora, le rindió honor y gloria a la Santísima Trinidad. Se dedicó con energía en la formación de un laicado misionero en la Iglesia Católica en los Estados Unidos.
Es evidente su intelecto ilustrado y la espiritualidad del Cenáculo Misionero que la impulsó a Ilevar a cabo las obras de Misericordia que brotaban de su corazón ardiente por amor a Dios y al prójimo.
Doy gracias a Dios Padre de misericordia por la luz interior que he recibido para hacer este trabajo que espero servirá de beneficio a muchos católicos para conservar su fe.
Vaya mi agradecimiento más sincero y las expresivas gracias a mis hermanas religiosas M.S.B.T., Lourdes T. Toro, Theresa Ahern, Rose Morales y Genoveva Gómez por sus aportaciones para orientarme en la terminación de esta obra. y para nuestra "Custodian General" hermana Bárbara DeMoranville, le deseo las bendiciones del cielo por la aprobación de este Manual.
Agradezco también la generosidad de las secretarias, Claribel Santana, María Elena Nieves y nuestra candidata Jananí Juárez que ayudaron a la feliz realización de este trabajo.
Espero que este breve relato apostólico sirva de reflexión y de gran estímulo para los miembros de la Familia del Cenáculo Misionero, para animarlos a continuar con gozo y fidelidad su labor misionera en este nuevo Milenio.
I. La Familia Healy, Escuela de Amor
Richard Healy y su esposa, Ana Tynan constituían una pareja ideal. De su amor a Dios procedía su formación religiosa, su fe profunda y amor por la familia. Residían al este de Harlem en la ciudad de Nueva York, ambos eran descendientes de inmigrantes irlandeses. Richard era un periodista muy conocido y apreciado por todos. Ana estaba dedicada al hogar y a su familia, era una mujer sencilla de una fe profunda.
El nacimiento de su primera hija, Margaret Mary, el 29 de enero de 1895, fue un gran acontecimiento que los llenó de alegría. Margaret era una niña hermosa y adorable.
El bautismo para los irlandeses era una celebración importante por el significado que tiene de impartir la fe. Con anticipación seleccionaban los padrinos del infante con gran precaución y luego preparaban la celebración en familia con los amigos invitados. El día 10 de febrero, Margaret Mary fue bautizada en la Iglesia del Santísimo Rosario, al este de la ciudad de Nueva York, teniendo como padrino a Juan, primo de Richard, al que consideraba como un hermano ya que al quedar huérfano, el padre de Richard lo llevó a vivir con su familia.
La familia de Margaret fue aumentando. Tenía cumplido un año cuando nació su hermano Richard (Dick), quien colmó de bendiciones a sus padres, su hermana Marie nació en el 1898. Marie ayudó más tarde a darle dirección a la vocación apostólica de Margaret en el mundo. Sus hermanitos Frank y Ana murieron en la infancia. Sus padres encontraron consuelo a su tristeza en la confianza y amor que profesaban a Dios. La última niña, Josefina (Jo), nació en enero de 1907. Para esa fecha Margaret tenía doce años de edad y prestaba una valiosa ayuda a su mamá cuidando a sus hermanitos y colaborando en los quehaceres del hogar.
En 1898, la familia se mudó al sur de la ciudad de New York, al bajo Manhattan, en donde Richard tendría más facilidad para llegar a su trabajo. La Iglesia de San Antonio vino a ser su parroquia. Su primo Juan, padrino de Margaret, vivía cerca de ellos y podían visitarlo a menudo. Cuando Margaret tenía seis años de edad, sus padres cambiaron su residencia a Brooklyn, condado de la ciudad de New York.
En New York se encontraban muchos lugares importantes de diversión, por lo que, para entretener a los niños Richard llevaba a su familia a los mejores centros. Embarcaciones especiales los llevaban a las islas cercanas por la bahía de New York, desde donde se divisaba la Estatua de la Libertad con su antorcha encendida, que impresionó mucho a Margaret. También pasaban cerca de la isla de Ellis, donde estaban detenidos los inmigrantes de aquel tiempo esperando entrada a los Estados Unidos. Margaret todavía no estaba consciente de la ayuda que les prestaría en el futuro.
Por el momento, su papá nunca la llevó a ver el Bowery, la calle de los olvidados económicamente, los perdidos moralmente y los abandonados espiritualmente. Estos lugares marginados, los conocería Margaret más tarde siendo maestra en una escuela cercana del bajo Manhattan.
Cuando niña, su mamá Ana la llevaba al muelle para ver los enormes buques que traían el té desde China e India, y el café desde Sur América y América Central. A lo lejos, Margaret podía divisar estos barcos que regresaban del Océano Pacífico surcando el Océano Atlántico, trayendo los productos para desembarcarlos en el puerto de New York. Luego serían conducidos a sus respectivos centros comerciales.
Estados Unidos se beneficiaba grandemente de los centros comerciales establecidos en Europa y América Latina, cuyos productos venían a través del Canal de Suez en Egipto y el Canal de Panamá en las Américas.
A medida que el progreso avanzaba en la nación americana, no faltaban las turbulencias políticas dentro y fuera de la nación. Nuevas oleadas de inmigrante s llegaban a New York, alemanes, italianos y eslavos, todos de origen católico. Nuevos problemas de carácter social y religioso ocasionaban inquietud a la Iglesia Católica.
Richard, el padre de Margaret, por su trabajo en las comunicaciones estaba informado de los acontecimientos y contaba las noticias del momento en su hogar. Margaret escuchaba con mucho interés y atención a lo que su papá decía. Dios la usaría como instrumento en un futuro no muy lejano para ayudar a resolver algunos de estos problemas.
Cuando llegó el momento de pensar en su vocación futura, Margaret se decidió por el magisterio. Como necesitaba una buena educación que le preparara para ingresar a la universidad, escogió para ello la Escuela Superior "Erasmus Hall" en Brooklyn, que poseía la fama de ofrecer una educación de excelencia. Se matriculó en el anexo de la escuela "Erasmus Hall" localizada en Bay Ridge, Fort Hamilton, New York, porque estaba cerca de su hogar.
Mientras estudiaba, conoció a Mary Taylor, de Bay Ridge, con quien estableció una magnífica amistad y quien fuera más tarde de gran apoyo para ella. Ambas tenían una inteligencia privilegiada acompañada de los mismos gustos e ideales. Descendían de inmigrante s irlandeses y de una familia de una fe profunda y un gran amor a Dios. Eran adolescentes normales que disfrutaban de diversiones sanas con jóvenes de su edad. Ni por un momento ellas perdían las noticias de sucesos importantes que estaban ocurriendo en su nación y demás países del mundo.
Para el 1911, cuando Margaret tenía apenas dieciséis años, tuvo que afrontar un sufrimiento doloroso. Su papá Richard sufrió un accidente que le llevó a perder la vista y tuvo que renunciar a su trabajo. Ante esta crisis, la joven Margaret pudo servir de apoyo a su familia con la valentía y la confianza que procedían de su relación con Dios.
El desgraciado accidente del Sr. Healy, suscitó unos cambios favorables en el hogar. El joven Dick, a sus catorce años, comenzó a trabajar para sostener económicamente a la familia. También Margaret asumió responsabilidades en la casa para ayudar a su papá y a sus hermanos. Por la noche, gustaba de leer el periódico a su padre, pues comprendía lo mucho que significaba la lectura para él. Estos gestos de amor fueron uniendo más a la familia, despertando en ellos su disposición de servir a los demás.
En esta atmósfera hogareña de amor a Dios, de amor entre padres e hijos que trascendía al prójimo, Margaret fue creciendo y desarrollando su inteligencia y espíritualidad que la preparó para desempeñar un servicio importante en la comunidad en donde vivía.
l. La Familia Healy, Escuela de Amor
La familia Healy sin duda era una verdadera "Iglesia Doméstica" ejempla!; con aquellos elementos básicos que toda familia cristiana debe tene!: Para el mejor desarrollo y crecimiento de los hijos debe existir la comprensión, el respeto, el saber escucha!; el dialogar en armonía, el comparti!; el da!; el recibir y el educa!:
El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice: "El hogar es la primera escuela de la vida cristiana y el lugar en que los hijos reciben el primer anuncio de la fe. "
l. ¿ Cómo están las familias en el ambiente que conocemos?
2. ¿Existen auténticas familias, es decir, hay lazos de relación, comprensión, perdón y ayuda?
3. ¿Qué podemos hacer para que nuestro grupo o comunidad de fe crezca en comunión o en ayuda mutua?
4. Miremos la vida íntima de la Trinidad. ¿ Qué descubrimos en las relaciones trinitarias? ¿Cómo podremos mejorar las relaciones entre los miembros de nuestro hogar?
El Cenáculo Misionero - Centro de actividad apostólica
La actividad apostólica de Margaret Healy está íntimamente vinculada a una figura impresionante, Padre Tomás Agustín Judge, C.M. precursor de un movimiento de apostolado laico en la Iglesia Católica en los Estados Unidos de América, hace noventa años. Con su sabia dirección espiritual y apoyo moral Margaret desarrolló un apostolado laico sin precedentes en la historia católica en la nación americana.
Padre Tomás Agustín Judge, C.M., hijo de padres inmigrantes irlandeses, nació en Boston, Massachussetts, en el 1868. Ingresó en la Congregación de la Misión (padres paúles) en Germantown, Philadelphia, PA y fue ordenado sacerdote por el arzobispo John Ryan el27 de mayo de 1899, fiesta de Pentecostés. Se han cumplido 100 años de su ordenación sacerdotal.
En 1903 fue asignado a la banda de misioneros paúles que salían para Brooklyn, N.Y. Estas misiones se extendían desde Nueva York hasta Boston, Mass. Su labor misionera tuvo gran resonancia apostólica que atrajo a la recepción de los sacramentos a miles de católicos alejados de la Iglesia. Despertó en los católicos el interés por participar en el apostolado laico para conservar la fe católica de aquellos que la habían abandonado o estaban en peligro de perderla.
En 1909, Padre Judge fue asignado asistente de la Parroquia San Juan Bautista en Brooklyn, N. Y. Las visitas que hacía en su parroquia y la experiencia en las misiones le convencieron de la realidad existente en la Iglesia. Encontró gente indiferente a la fe católica, que vivían con gran relajamiento de sus costumbres crisitanas. Los niños no recibían las instrucciones fundamentales de su fe heredada y muchos estaban sin bautizar, los inmigrante s católicos eran seducidos por el proselitismo de grupos no católicos. Padre Judge se propuso combatir la pérdida de tantos fieles católicos en la Iglesia.
Llamó a una reunión especial a las promotoras de la Confraternidad de la Santa Agonía para presentarles su plan de acción. La reunión se llevó a cabo en la Capilla de San Juan Gabriel Perboyre, C.M. en la Iglesia de San Juan Bautista, Brooklyn, en 1909. Amy Marie Croke y otras jóvenes asistieron a la reunión. Padre Judge le dirigió su palabra ardiente que caló profundo en sus oyentes. "Mucho bien queda sin hacer y nunca se alcanzará a aquellos católicos marginados si ustedes no van a buscarlos."
Este fue el principio de la asociación apostólica que él fundó, con el propósito de trabajar para formar apóstoles laicos y conservar la fe católica. Le llamó Cenáculo para recordar la habitación en donde Jesús instituyó la Eucaristía y los apóstoles recibieron el Espíritu Santo el día de Pentecostés.
Mary Taylor, la amiga de Margaret, era una de estas asociadas y se propuso convencer a Margaret para que conociera a Padre Judge, C.M. Al principio, Margaret se resistía a la entrevista pero, para complacer a su amiga Mary, aceptó ir a la Iglesia de San José en Brooklyn donde Padre Judge llevaba a cabo una Misión. Mary Taylor instruyó a Margaret de lo que debía decir al presentarse a Padre Judge.
En el año 1912, llegó el momento que la Divina Providencia destinaba para el encuentro de estas dos personas que darían tanta gloria a Dios Trino y a su Iglesia. Margaret tenía diecisiete años. Después de la confesión, como había sugerido Mary, Padre Judge le preguntó a Margaret si estaba dispuesta a hacer grandes sacrificios por amor a Dios y su respuesta fue afirmativa. Ante esto, Padre Judge la envió a donde una joven para que le hablara acerca del Cenáculo, pero la joven se mostró un tanto evasiva. Margaret regresó a donde Padre Judge y le comunicó lo sucedido con la joven. Entonces, Padre Judge la envió a donde Amy Marie Croke, que era la directora del Cenáculo Misionero. Amy poseía una personalidad atractiva y trataba con gentileza a los que se dirigían a ella. Con esa bondad y amor pudo atraer a muchos católicos a cumplir con sus deberes religiosos. Margaret quedó encantada con ella, quien la inició en el apostolado del Cenáculo Misionero.
Padre Judge escogía a los apóstoles con ,mucha cautela y los enseñaba a hacer este trabajo. En ese momento no se conocía en la Iglesia una asociación de esta índole, para formar apóstoles. Algunos sacerdotes miraban con recelo a estos laicos que se inmiscuían en asuntos de la Iglesia. Por este motivo hubo controversias y malos entendidos en su comunidad religiosa.
Mary llevó a Margaret a las reuniones del Cenáculo en su parroquia San Miguel en Bay Ridge, N. Y. Ella iba los viernes por la noche y regresaba a su casa en el tren subterráneo cerca de las diez de la noche. Este viaje de noche y tan distante de su hogar atemorizaba a su mamá, Ana, que salía a esperarla cerca de la estación.
Aunque el Cenáculo Misionero estaba constituido por personas adultas, estas dos jóvenes se adaptaron con facilidad al trabajo apostólico que se les designaba, pues se ajustaba a sus capacidades. Durante el último año de Escuela Superior y los primeros años universitarios, su apostolado consistía en ambas visitar a los niños lisiados de "Long Island City College Hospital."
En sus primeras visitas, les llevaban juegos para entretenerlos y les contaban historias. Más tarde, los instruían en la Catequesis para prepararlos para la Primera Comunión. Además de la instrucción religiosa de los niños, también iban a ayudar en la clase de costura que se le daba a las jóvenes italianas de las parroquias Santa Lucía y La Asunción en Brooklyn.
En sus comienzos, el Cenáculo Misionero se reunía en casas privadas. No obstante, ante el rápido aumento de sus miembros, llegó el momento en que esto ya no fue posible. Monseñor Luke Evers vino a su ayuda y les ofreció el sótano de la Iglesia San Andrés, su parroquia en el bajo Manhattan, llamado el Bowery. Allí los asociados pudieron continuar con sus reuniones. Padre Judge les visitaba cuando le era posible y compartía con ellos sus enseñanzas. Esto no sucedía con la frecuencia que las asociadas hubiesen deseado porque Padre Judge tenía que atender la misión que le encomendara su orden religiosa. Esto lo mantenía siempre muy ocupado.
Un Viernes Santo, después que Padre Judge había predicado sobre las "Tres Horas de Agonía de Jesús", Monseñor Luke Evers aprovechó el momento para llevar a los miembros del Cenáculo Misionero a visitar una prisión en la ciudad de Nueva York, conocida como "Las Tumbas". Esta visita les impactó mucho y se dieron cuenta de la necesidad que había de que más personas hicieran el trabajo del Cenáculo Misionero para evitar que tantos hombres y mujeres estuvieran ingresados en estas celdas.
Tanto el aspecto exterior, como las condiciones existentes dentro de la prisión, eran deplorables. Todas salieron consternadas de allí. Desde ese momento Margaret pensó en asignar misioneros para que ayudaran a los prisioneros a conservar la fe.
Aquel pequeño grupo de laicos que se reunió en el 1909, fue creciendo. Se asociaron con objetivos y métodos definidos. Establecieron sus devociones y prácticas, sus actividades, tomando un estilo propio que determinaría su espiritualidad para llevar a cabo el apostolado en la Iglesia Católica.
Reflexión Apostólica
II. El Cenáculo Misionero - Centro de Actividad Apostólica
En los documentos del Vaticano 11, leemos que "la vocación cristiana...es también vocación al apostolado." En ellos se exhorta a los fieles laicos a agruparse en asociaciones para trabajar procurando que el mensaje divino de salvación sea conocido y recibido por todas las personas.
Mucho antes de la iglesia damos este mensaje, Padre Judge se sintió movido por el Espíritu Santo con la idea de que "todo católico es llamado a ser misionero ". Muy temprano en su ministerio se percató de que el sacerdote no podía solo responder adecuadamente a las necesidades de la parroquia. En su opinión, la respuesta dependía de que la Iglesia motivara y guiara a los seglares católicos a asumir una función más activa en la realización de la misión salvifica de Jesús.
Es así que surge el apostolado del Cenáculo Misionero: personas dedicadas totalmente a la misión con gran entrega, sacrificio, generosidad y sencillez.
1. ¿De qué forma te parece influyó Padre Judge en la vida de Margaret Healy?
2. ¿Crees que existe hoy en tu país alguna situación parecida a los tiempos de Padre Judge, en términos defrialdady abandono de lafe católica?
3. ¿Está vigente el aspecto misionero "de la conservación de lafe"?
4. ¿Qué compromiso personal y grupal puede ir en la línea de atraer a los alejados?
III. Formación Apostólica de Margaret
Margaret se graduó de Escuela Superior en 1913 y prosiguió estudios universitarios en "Hunter College" en la ciudad de Nueva York. Mary Taylor estudió en "Maxwell Teacher's Training College" en Brooklyn, N. Y.
Mientras estudiaban en la universidad para obtener un grado en Educación, Margaret y Mary Taylor continuaban activas en el trabajo misionero. Visitaban las iglesias en donde Padre Judge dirigía sus misiones para escuchar sus conferencias. En una misión de Padre Judge, en la Iglesia Santa Cecilia cerca del Colegio Hunter, Margaret asistió a todas las conferencias que se dieron durante cuatro semanas de misión. Padre Judge, C.M. era un orador elocuente, sus palabras penetraban en el corazón de Margaret, especialmente cuando hablaba del poder que tenía el Espíritu Santo. Recordaba con entusiasmo la insistencia de Padre Judge al decir "pensar con la Iglesia" recalcando la fidelidad que debemos tener a nuestra Iglesia Católica. Margaret no vacilaba en defender las enseñanzas y principios católicos de la Iglesia cuando la ocasión se presentaba.
Después de las misiones, Padre Judge carecía de tiempo para continuar preparando a estas dos jóvenes para su futuro apostolado. Se decidió continuar su dirección espiritual por medio de la escritura de cartas. Algunas asociadas del Cenáculo Misionero de Brooklyn, N. Y. escribían sus conferencias y las enviaban a todos los Cenáculos, estas conferencias de Padre Judge se conservaron hasta llegar a nosotros.
En una conferencia en 1913, Padre Judge les mostró realmente cuáles eran las condiciones que se presentaban en el trabajo misionero. "En esta actividad misionera la vida no era fácil" pero insistía que había necesidad de hacer este trabajo.
Estas palabras de Padre Judge repercutían en el interior de Margaret "nosotros tenemos nuestro plan, el Cenáculo Misionero ...la idea misionera. ..proyectada hacia afuera, ir al mundo entero ...reunir personas, ese es el trabajo del misionero. Este trabajo exige sacrificio. La caridad es amor a Dios y amor al prójimo. Esto exige un espíritu de sacrificio, ésto esJo que hace dificil el espíritu del Cenáculo."
Margaret había escuchado y meditado en las conferencias de Padre Judge elogiando el espíritu apostólico. "Es un espíritu superior al espíritu de los que son solamente devotos. Es un espíritu ardiente, tan profundo, tan exhaustivo que aquéllos que son débiles en sus virtudes o que están esclavizados por apegos, sienten temor al pensar en él. Sin él, sería poco lo que se haría para la salvación de almas, la causa de la Madre Iglesia y el honor y gloria de Dios" (Meditaciones del Cenáculo, P. 157)
Margaret adquirió su formación apostólica por la inspiración de Padre Judge para formar apóstoles en la Iglesia. Era contagioso su celo por la conservación de la fe católica de aquellos bautizados que la habían abandonado. El decía: "El Cenáculo Misionero es una organización que ha heredado las promesas de Jesús, el Espíritu del Cenáculo es un espíritu católico ...El Cenáculo Misionero tiene una misión ...ustedes están contribuyendo para conservar el fuego que Jesús vino a traer al mundo, ustedes han de ser luz, y el buen olor de Cristo, han de ser sal de la tierra... El espíritu del Cenáculo es el Espíritu del Señal; el espíritu apo.s,tólico, espíritu misionero, es la fe que obra a través de la Caridad." (Meditaciones del Cenáculo Misionero, pág. 182)
Margaret fue asimilando estas enseñanzas acerca del Cenáculo Misionero que con el tiempo ella transmitiría a los futuros apóstoles con el mismo fervor que las recibió de su director espiritual. Padre Judge reafirmó que la Eucaristía era el centro y sol en la vida de un apóstol y, como consecuencia, la comunión diaria sería su consuelo y fortaleza en los momentos de crisis. El rosario a la Virgen María es una devoción especial para el apóstol. El decía: "Coge el Rosario.fuertemente. "
La Historia era la asignatura predilecta de Margaret. Después de recibir la maestría, continuó estudios en la Universidad de Fordham, N.Y. y allí recibió su doctorado en Historia, en 1925. La relación con la Historia de Salvación la llevó a ella a estudiar las Sagradas Escrituras, la Historia de la Iglesia, los Doctores de la Iglesia y se dedicó a aprender la teología necesaria que la preparara para combatir los errores de los estudiantes no católicos que le presentaban controversias y también poder ayudar a los católicos indiferentes e ignorantes en la fe que le presentaban sus dudas sobre la Iglesia y su fe católica.
Padre Judge estaba seguro que Margaret, con los conocimientos adquiridos en el magisterio, podía ser el instrumento de la Divina Providencia para llevar a cabo el apostolado más allá de lo previsto. Padre Judge le decía que en el magisterio ella podía estar cerca de los niños abandonados. Muchas veces el repetía: "salvar al niño es salvar todo." En el salón de clase ella tendría influencia sobre aquellos niños, hijos de padres negligentes que olvidaban su responsabilidad de educarlos en la fe.
Margaret se esforzó por adquirir la espiritualidad que el Cenáculo Misionero demandaba bajo la dirección de Padre Judge, a quien consideraba un santo, un sacerdote de una visión prodigIosa.
Reflexión Apostólica
Formación Apostólica de Margaret
La Iglesia siempre ha tenido un gran celo por la capacitación de su pueblo. La formación de los .fieles laicos como miembros del cuerpo de Cristo, es indispensable para que el Evangelio penetre prl?fundamente en las conciencias, en la vida y en el trabajo de un pueblo. La Iglesia pide a los seglares dar te.s'timonio de Cristo, con la vida y con la palabra, en la familia, en su grupo social y en el ámbito de su profesión,
El misionero laico ha de nutrirse de la Palabra, de la buena doctrina (1 Tim 4,6), de la oración y la vida sacramental. Ha de prepararse y formarse para desempeña~ con la alegria y la fortaleza del Espiritu Santo, el ministerio apostólico que el Señor le ha encomendado.
Margaret Healy gustaba del estudio, la reflexión y de la sabia dirección de Padre Judge.
1. ¿Participas en grupos que estudian
y reflexionan sobre la Biblia, la fe y la doctrina de la Iglesia, para así vivir mejor tu vocación misionera? Si no lo estás haciendo, ¿qué pasos darías para aumentar tu formación en la fe?
2. ¿ Qué puedes hacer para ayudar a alguien que anda en dudas de fe o en problemas familiares y de relaciones con los vecinos.?
IV Desarrollo de Dos Institutos Religiosos
Los miembros del Cenáculo Misionero se habían extendido desde Nueva Inglaterra, Atlántico Centro hasta Ohio. Deseando reunirlos a todos, Padre Judge los llamó a un retiro en la Casa de Retiros St. Regis, en la ciudad de New York, en julio de 1915. Doscientos miembros respondieron a su llamada.
En este retiro, Padre Judge, C.M., les comunicó la noticia de su nueva misión en Opelika, Alabama, al sur de los Estados Unidos. Los ánimos se exaltaron, ya sabemos lo mucho que ellos dependían de Padre Judge para su dirección espiritual en el apostolado. Pensaron que este era el fin del Cenáculo y del trabajo misionero en el Norte. Para disipar sus dudas le propusieron a Padre Judge que solicitara un permiso especial de sus superiores para no ir a esa misión por las razones expuestas. Empezaron a rezar por esta intención y Padre Judge les reprochó su actitud y les dijo que esa no era la manera apropiada para rezar, porque estaban en contra de la voluntad de Dios.
Ante las diversas opiniones que afloraron en las discusiones en contra de los superiores de Padre Judge, Margaret permaneció en silencio. Este era el momento de demostrar su fidelidad, ella reconocía lo importante que era para Padre Judge obedecer a sus superiores. La característica sobresaliente de cualquier persona que participa en el apostolado y que representa la Iglesia es la obediencia. Padre Judge dio el ejemplo que se esperaba ante todos los presentes. En agosto de 1915 llegó a Opelika, Alabama.
Por medio de la correspondencia de Margaret con el Padre Judge y los comentarios que hacían los miembros del Cenáculo de Brooklyn en sus reuniones, se conocían los acontecimientos en este vasto territorio de Opelika, Alabama.
Ante la situación prevaleciente en su nueva misión, Padre Judge solicitó la colaboración de los asociados del Cenáculo en el Norte. De éste Cenáculo del Norte acudieron a ayudarle las maestras Ella Lonergan y Mary Howard. Más tarde, también se les unióAmy M. Croke a esta misión en el sur de los Estados Unidos. La señora Ledwidge, hermana de Padre Judge, viuda con tres hijos, también se trasladó al Sur para ayudar a su hermano y para que los niños estudiaran en la escuela que pensaban fundar.
Padre Judge les habló de la realidad que existía en la Misión y de los inconvenientes del extenso territorio sin evangelizar. No tenía nada que ofrecer a las asociadas a cambio de sus servicios generosos. No había una casa en donde vivir, ni fondos locales para sostenerlas. La vida social sería imposible en ese pueblo porque los católicos no eran aceptados. Los misioneros de San Vicente de Paúl habían agotado sus energías sin conseguir aumentar la población católica.
Las asociadas continuaron buscando los medios para establecer un Cenáculo a pesar de las advertencias que habían escuchado de Padre Judge. Margaret estaba informada del fracaso en la fundación de la Academia. Debido a la oposición de los educadores del pueblo de Opelika, los padres de los niños, temiendo sus amenazas, no matricularon a sus hijos.
Finalmente en "Phenix City", Alabama, cerca de Columbus, Georgia, determinaron fundar la Academia de San Patricio, en 1916. El programa especial del verano fue un éxito y se matricularon alrededor de cuarenta y dos niños. En ese mismo año llegó también la joven profesora Lulú Keasy de Butler, Pennsylvania. Padre Judge la nombró Prinicipal de la Academia San Patricio. Las asociadas que eran enfermeras encontraron trabajo en Columbus, Georgia y sostenían económicamente a las maestras de la escuela.
Los jóvenes Andrew Phillips y Eugene Brennan, también llegaron a Phenix City para ofrecer sus servicios a la Misión. La Sra. Marie Mott Burr ofreció a Padre Judge su finca de 1,300 acres localizada a 22 millas al sur de la ciudad de Phenix, Alabama. Más tarde, después de un Consejo con los miembros del Cenáculo, P. Judge aceptó la finca y llamó a la propiedad "Holy Trinity". Los asociados continuaron llegando al Sur para dedicarse al trabajo agrícola y así sostener la misión y pagar las deudas que dicha finca tenía. Andrew y Eugene se trasladaron a la finca para dirigir los trabajos de esta comundidad en "Holy Trinity," Alabama.
Algunas asociadas vivían en vida comunitaria desde el 1912. En 1918, ambos grupos de hombres y mujeres se incorporaron legalmente en el condado de Russell, Holy Trinity, Alabama, con el título "Missionary Servants ofthe Most Blessed Trinity." En 1919, Padre Judge nombró a Lulú Keasey (Madre Bonifacia) la Superiora General del recién fundado Instituto religioso, Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad. La casa madre y la finca llevaron el mismo nombre: "Holy Trinity".
En 1920, los hombres miembros del Cenáculo Misionero compraron la plantación Bradly, de 1,500 acres a dos millas de la finca "Holy Trinity", cerca de Columbus, Georgia. La Misión se llamó San José, se construyó una escuela y la Iglesia San José. Allí se formaron los primeros hermanos religiosos y los sacerdotes que llevan el título de Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad. De improviso, en esta región apartada del sur de los Estados Unidos, surgieron dos comunidades religiosas, una de sacerdotes y hermanos y otra de mujeres religiosas.
En 1920, Padre Judge, C.M., recibió de sus superiores mayores en París, Francia, el nombramiento de Superior Eclesiástico para que dirigiera ambas comunidades religiosas: los Sacerdotes y Hermanos y Hermanas religiosas, además del Apostolado del Cenáculo Misionero.
Desde su residencia en "Holy Trinity", Padre Judge salía para viajes misioneros que le permitían visitar a los Cenáculos del Norte. Esta noticia produjo en Margaret una alegría inmensa al pensar que escucharía de nuevo las conferencias de Padre Judge.
La amiga de Margaret, Mary Taylor, comunicó a Padre Judge sus inquietudes religiosas para servir a Dios. En 1918, salió de New York para la Casa Madre la Santísima Trinidad, en Alabama. Margaret se sintió triste por un tiempo ante la ausencia de su apreciada amiga pero más tarde reconoció que su amiga tenía una vocación distinta a la suya.
Mary Taylor le escribía a Margaret sobre la admiración que le causaba Madre Bonifacia porque su personalidad cautivaba a todos en la plantación. Margaret esperaba con ansiedad el momento para conocerla.
En 1919, Madre Bonifacia, en conjunto con varias Hermanas, visitó la Diócesis de Pittsburg, Pa., para recaudar un donativo para el sustento de las Hermanas en "Holy Trinity". Durante la semana se dedicaba a visitar los Cenáculos del Norte en New York y New Jersey. Margaret tuvo la oportunidad de conocerla y quedó entusiasmada con ella desde el primer encuentro. Entre ellas se consolidó una amistad sincera y duradera que contribuyó al desarrollo de la familia del Cenáculo Misionero.
La atención de los dos institutos religiosos de apóstoles constituía gran esfuerzo para Padre Judge por éstos estar en su etapa inicial de desarrollo. Era ardua la labor de conservar la fe católica en el sur de los Estados Unidos. Por otro lado, el Cenáculo Misionero se estaba extendiendo fuera de Alabama, con la aprobación de la Iglesia, lo que añadía responsabilidades al incansable Padre Judge. Su salud se fue deteriorando por el intenso trabajo misionero y la dirección de los apóstoles religiosos y laicos. Los largos viajes y el cúmulo de responsabilidades le agotan al punto de enfermarse gravemente. El día 23 de noviembre de 1933, entrega su alma al Señor al morir en el Hospital La Providencia de Washington, D.C. Podemos constatar por sus conferencias la gran preocupación que tenía por la propagación de la espiritualidad del Cenáculo y su perseverancia futura.
Reflexión Apostólica
IV. Desarrollo de Dos Institutos Religiosos
Ante los retos de nuevas responsabilidades, Padre Judge siempre se mantuvo firme en la fe y puso toda su confianza en la Providencia de Dios. Al aceptar en obediencia la nueva misión en el Sur de los Estados Unidos recibe la colaboración de los misioneros laicos, quienes comenzaron a vivir un estilo de vida comunitario. De ahí surge una familia misionera de sacerdotes, religiosa.s' y laicos comprometidos, conocida como La Familia del Cenáculo Misionero.
Los obispos conciliare.s' nos dicen: "El Espíritu Santo, que distribuye los carismas según quiere.., inspira la vocación misionera en el corazón de cada uno y suscita al mismo tiempo en la Iglesia institutos que asuman como misión propia el deber de la evangelización que pertenece a toda la Iglesia" (Ad Gentes 23-27)
1. Padre Judge era un hombre de fe y esperanza. ¿Cómo es nuestra esperanza? ¿En qué o en quién lafundamentamos? ¿Qué motivos tenemos para seguir esperando aún en medio de las dific ultades?
2. Cuando nos enfrentamos a lo adverso, ¿ de dónde sacamos fuerzas para superarlo? ¿A qué o a quién nos acogemos?
3. ¿ Te sientes llamado a orar y promover las vocaciones a la vida consagrada? ¿A qué te comprometes?
V Una Fe Fecunda en Obras de Amor
Padre Judge, C.M., le comentaba a menudo a Margaret del trabajo importante que ella iba a desempeñar en la Iglesia en el futuro.
Margaret empezó a trabajar en una escuela cerca del Bowery. Los estudiantes en su mayoría eran poco sociables. Algunos de ellos incluso habían sido intervenidos por la policía. Pensó en organizar un club para llevar a cabo con ellos ciertas actividades escogidas y así ganarse su confianza y conocerles mejor. Esperaba de esta manera poder guiarles hacia una genuina transformación en sus vidas poniendo en práctica las enseñanzas de Padre Judge: "Se bueno, haz el bien, promueve el bien ". SU esfuerzo llevaría a estos jóvenes a aprender a hacer el bien al prójimo y a ser un buen ejemplo en su propia comunidad. Una vez que fueran motivados y encauzados por el buen camino sería fácil hablarles de Dios y enseñarles la Doctrina de la Iglesia.
Al proponerles la idea del club, fue grande su sorpresa cuando uno de ellos dijo que ya tenían su propio club el cual se llamaba "Los Cuarenta Ladrones. " --Más que sorpresa fue casi una pesadilla.-- Margaret consiguió serenarse al escuchar el nombre que se adjudicaban aquellos jóvenes y les preguntó cuáles eran sus actividades. El que era jefe del grupo contestó: "Robar y vender drogas." Margaret recurre al Espíritu Santo pidiendo Sabiduría y Fortaleza para proceder correctamente. Le explicó al jefe del grupo: "ésta sociedad es para formar buenos muchachos, para conocer a Dios y cumplir con sus mandamientos. "
El jefe trajo a sus amigos y dijo que se unirían a Margaret si él era el líder del nuevo grupo porque sus compañeros le obedecían a él. La mayoría de ellos eran de origen católico, unos estaban bautizados, otros no. Sus padres no practicaban su religión por lo que no podían ser para ellos ejemplos de moral. Con mucha paciencia y sacrificio, Margaret empezó a buscar los medios para enseñarles la Doctrina de la Iglesia Católica. Fue despertando en ellos el amor a Jesús que los amaba y perdonaba sus pecados. Con mucho trabajo logró modificar sus actitudes desviadas, los preparó para la Confesión y la recepción de la Eucaristía. Muchos de ellos se regeneraron y terminaron por quererla y respetarla. Ella demostró ser una maestra excepcional.
En 1920, Margaret y Mercedes Roach realizaron el censo en el Proyecto de Vivienda en "G,old Street", en el distrito del "Navy Yard" en Brooklyn. Padre Judge había enseñado a las asociadas del Cenáculo cómo hacer la visita misionera a los hogares. Al visitar las familias, era necesario presentarse con amabilidad y gentileza, tratando a todos con mucho respeto.
Las misioneras desafiaban los peligros de un vecindario con tabernas en donde llegaban marinos a bailar y a tomar licor, también atraían a mujeres jóvenes que no les preocupaba el peligro a que estaban expuestas. En un ambiente tan inseguro como éste, ellas visitaban los hogares descubriendo las necesidades que la gente tenía y ofreciéndoles el amor de Jesús como alternativa. Margaret y Mercedes, a través de su servicio generoso, supieron ganarse el respeto de la gente de ese sector. El conocer y comprender sus luchas por sobrevivir les ayudó mucho para atraerlos de nuevo a la Iglesia. Ellos sabían que eran misioneras que venían a ayudarles a desviarse del mal.
Durante este trabajo Margaret pudo establecer el equilibrio que necesitaba entre el magisterio, sus estudios universitarios, el trabajo misionero y la atención que su papá enfermo necesitaba.
En 1923, su hermana Marie, que trabajaba con Margaret realizando labor misionera en el residencial "Dr. White", en Brooklyn, quiso ingresar como religiosa en las Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad, por lo que tuvo que dejar la labor misionera en dicho residencial y dirigirse a Alabama donde estaba la sede de la congregación. La ausencia de Marie ocasionó gran soledad a Margaret. Por supuesto, la labor misionera que Marie realizaba en el residencial, quedó incompleta.
En ese mismo año de 1923, a Margaret le propusieron una posición de maestra en una Escuela Vocacional en Brooklyn. Este nuevo empleo tenía varias ventajas. Una de ellas era que estaba más cerca de su hogar y le ofrecía el contacto con estudiantes mayores a quienes ella podía interesar para que se incorporaran en el Cenáculo Misionero. Otra ventaja era que le servía de enlace con "Maxwell Teacher Training School", que era una escuela para la educación de maestros.
Esta oferta de trabajo llevó a Margaret a pedir consejo a Padre Judge porque ella no deseaba dejar su apostolado en la 21 escuela en el Bowery. Allí tenía la oportunidad de ayudar a los jóvenes a mejorar su vida y adquirir actitudes más nobles hacia el prójimo.
En estos momentos que no acertaba escoger con seguridad, Padre Judge le sugirió aceptar el nuevo empleo porque le ofrecía la oportunidad de formar profesionales católicos y su influencia sería más amplia para el desarrollo del apostolado entre ellos. Mientras enseñaba a estos jóvenes, ella también recogía los niños del vecindario y los traía a la Iglesia para educarles en la fe. Otro trabajo misionero que pudo desempeñar fue el de enseñar a los inmigrantes italianos de Newark, New Jersey.
También en el 1923 se publica una revista católica llamada "Holy Ghost Messenger". Margaret aprovecha para escribir algunos artículos en esta revista.
En el 1924, se estableció en Sterling, New Jersey, el Cenáculo de la Santísima Trinidad donde había una casa de retiros dirigidos por las Siervas Misioneras de la Santítima Trinidad. Como buena misionera que era, Margaret aprovechaba para traer a estos retiros a las jóvenes estudiantes que se preparaban para maestras en la Escuela "Maxwell". Aquellas jóvenes, que se distinguían por su amor a Dios y al trabajo con el prójimo, Margaret las entusiasmaba para hacer trabajo misionero en el Residencial "Dr. White" de Brooklyn, donde antes trabajaba su hermana Marie. Otras de estas jóvenes sintieron el llamado para ingresar como religiosas de las Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad. Ese año de 1924, Margaret también contribuyó con sus servicios como maestra de los estudiantes varones de la Academia La Trinidad, en Sterling, New Jersey.
Su amor a Dios era tan grande que hubo momentos en que quiso dejar su profesión como educadora para unirse al movimiento apostólico que tomaba grandes proporciones en el Sur de los Estados Unidos. Expresó este deseo a Padre Judge, C.M., esperando, como siempre, su consejo sabio. El le sugirió que no fuera al sur. Sus palabras para ella fueron: "Tú tienes una tarea especial que llevar a cabo en el mundo como misionera laica, para fomentar la Familia del Cenáculo Misionero, particularmente El Apostolado del Cenáculo Misionero" Ella siguió su consejo.
Margaret trabajaba todo el año en la escuela, se esmeraba en continuar su formación mediante estudios avanzados y aún tenía tiempo para realizar sus actividades misioneras. Durante los veranos solía brindar sus servicios de maestra en la Casa Madre en "Holy Trinity", Alabama. Ayudaba a las religiosas jóvenes a prepararse para el magisterio. En aquél entonces, las estadías en "Holy Trinity" se pasaban en condiciones precarias, pues no había agua ni electricidad. Esto no fue gran obstáculo para ella. A pesar de las dificultades que soportó, la alegría de renovar antiguas amistades y de estar tomando parte en algo nuevo lo compensaba todo, aumentando en ella el espíritu de familia que ya era evidente en las tres ramas del Cenáculo Misionero: dos órdenes religiosas (hombres y mujeres) y los asociados laicos (hombres y mujeres).
Aunque residía en Nueva York, los fines de semana viajaba en tren hasta Philadelphia para brindar tutoría a las hermanas religiosas jóvenes que no habían terminado su Escuela Superior o para ayudarles a terminar los formularios para conseguir la ciudadanía. Esta misión no era fácil. El sólo llegar desde New York a Philadelphia le tomaba cinco horas en tren. Pero lo hacía con mucho esmero y dedicación.
Dedicar tiempo y esfuerzo al Cenáculo Misionero no constituía obstáculo para Margaret. Siempre estaba disponible a brindar sus servicios para remediar aquellas situaciones que causaban incomodidad a los demás. Todos la admiraban y le demostraban su afecto por su generosidad ilimitada.
Desde el 1927 hasta el 1932, la "Dra. Healy", como la llamaban los miembros del Cenáculo, trabajó en "Maxwell Teaching Training School." Hubo estudiantes que se unieron a los apóstoles laicos y religiosos. Logró que muchos estudiantes tomaran parte en proyectos religiosos y consiguió que estudiantes de otras religiones trabajaran como voluntarios, en proyectos para la Vivienda.
La labor apostólica de Margaret se recoge en expresiones como éstas: "Es evidente la cantidad de trabajo que realizó, el celo apostólico que la animaba, y el compromiso que dedicaba en cada proyecto que se proponía llevar a cabo."
"El tiempo que disponía, la profunda espiritualidad que poseía, todos los detalles y destreza.s' que envolvía la formación de un Cenáculo Misionero y, sobre todo, el amor y el respeto a la dignidad humana, las ponía para la formación de aquellos que estaban en el proceso de desarrollo para llegar a ser apóstoles católicos."
Estas consideraciones expresadas por ciertas personas que la conocieron nos ayudan a conocer mejor a esta gran misionera cuya vida fue fecunda en obras de amor.
Reflexión Apostólica
V. Una Fe Fecunda en Obas de Amor
Como miembro activo del Apostolado del Cenáculo Misionero, Margaret había escuchado de los labios de Padre Judge que el Espíritu Santo la quería utilizar para su servicio. "Tú eres su instrumento...Dios quiere usarte para dar vida a otros... Tú puedes demostrar el espíritu de Cristo en caridad y buenas obras." Margaret acogió estas palabras en su corazón y las vivió intensamente.
Años más tarde, Vaticano 11 urge a los seglares a responder al llamado de dar testimonio de Cristo con la vida y con la palabra en la sociedad civil donde viven. (AG 21)
El mandato misionero está vigente hoy. El Santo Padre, Juan Pablo 11, nos invita a renovar el compromisio misionero ya que "la fe !;'e fortalece dándola. " (RM 1)
Margaret aprovechaba cada momento para llevar el mensaje de salvación.
1. ¿ Cuál es tu actitud personal hacia
las oportunidades que se te presentan para llevar el amor de Dios a los que te rodean?
2. ¿ Cuán alerta estás para descubrir el vacío y la Jaita de Dios en tu medioambiente?
VI El Apostolado Laico, Signo de Esperanza
En 1928, después de tomar consejo sobre la situación que atravesaban los grupos de apóstoles laicos, Padre Judge, C.M. y la Madre Bonifacia, M.S.B. T., decidieron que Margaret era la persona competente para dirigir el Cenáculo Misionero laico. Por su vivencia en las virtudes y su contacto durante quince años con los institutos religiosos del Cenáculo Misionero, Padre Judge entendía que ella poseía los requisitos para esta posición. La había dirigido personalmente para el apostolado laico durante todo ese tiempo. Ante la petición de Padre Judge, Margaret aceptó asumir este puesto de liderato. Tenía treinta y tres años para ese entonces.
Padre Judge aconsejaba a las religiosas a que tomaran parte activa en este ministerio laical de tanta importancia en la Iglesia. Es por ello que algunos Cenáculos laicos estaban dirigidos por una Sierva Misionera de la Santísima Trinidad. Otros Cenáculos estaban un poco más, distanciados pero a pesar de esto, continuaban realizando la obra misionera.
Padre Judge pensó que Margaret disponía de más tiempo libre después de haber obtenido su doctorado en Historia en la Universidad de Fordham, N. Y., en 1925. Le sugirió que podía dejar alguna misión para que pudiera dedicarse por completo a esta tarea.
Como Custodia General, Margaret se dedicó tenazmente a organizar y a desarrollar nuevos grupos de apóstoles laicos que demostraran verdadero orgullo como apóstoles y alcanzaran con su ejemplo y dedicación la meta "de que cada católico fuera un apóstol." Logró también la aceptación de las ramas religiosas en el esfuerzo de formar la familia del Cenáculo Misionero, que era el ideal de Padre Judge.
La muerte de Madre Bonifacia en 1931 y la de Padre Judge en 1933, la entristecieron mucho puesto que le faltaba el consejo y el apoyo de ambos para dirigir la inmensa agrupación de Cenáculos que se habían extendido por la nación americana y Puerto Rico.
Uno de los pensamientos más profundos que Padre Judge recalcaba en los miembros del Cenáculo era "que el amor al prójimo era la medida más exacta que indicaba el amor de Dios. " El también decía, "el trabajo mi!;'ionero no es .fácil y no lo pueden hacer solos, por eso tenemos el Cenáculo." Margaret poseía una admirable disposición para dirigir a los apóstoles del Cenáculo, apoyaba a los que se mostraban débiles para la acción, los animaba y los guiaba con suma discreción. En las relaciones públicas tenía una destreza maravillosa para promover el Cenáculo en cualquier oportunidad que se le presentaba. Con su agradable voz, en sus conferencias dejaba a sus oyentes fascinados. Padre Judge y Madre Bonifacia la animaban para que hablara por la radio sobre las Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad. Hablaba ante distintas organizaciones religiosas que la escuchaban con entusiasmo. Era grande el esfuerzo de Margaret para poder establecer un balance adecuado entre sus responsabilidades con el magisterio, la atención que le debía a su familia y la ocupación absorvente de las actividades del Cenáculo.
En el 1928 murió su padre que era la figura central de su vida, que le enseñó a prestar atención a los acontecimientos mundiales y a estar alerta a lo que sucedía a su alrededor. En medio de su luto, ella continuó realizando su trabajo misionero, enseñando y evangelizando.
Con su ejemplo de conformidad a la voluntad de Dios, ella enseñó a los que la rodeaban que aún en el sufrimiento se podía continuar con la vocación a que había sido llamada. Se refería a menudo al valor de la unidad entre las ramas de la familia del Cenáculo Misionero. El Espíritu de familia en el Cenáculo significaba mucho para ella, por eso se alegró cuando se reunieron los representantes de las tres ramas del Cenáculo Misionero en San Miguel en Newark, New Jersey, en 1932.
La Dra Healy aspiraba a la perfección de vida en el mundo pero todavía no había realizado su deseo de pertenecer a las Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad. Finalmente en el 1932, le manifestó a Padre Judge su deseo de consagrarse como laica profesando los Consejos Evangélicos de la Obediencia, la Castidad y la Pobreza, con votos privados en el mundo. Ante la prueba de su vida ejemplar dedicada al servicio de Dios en el mundo, Padre Judge, C.M., aceptó y Margaret recibió su consagración completa para ejercer como laica el apostolado en la providencia de Dios en el trabajo de cada día en el mundo. Así se inicia lo que luego fue el Instituto Misionero de la Santísima Trinidad.
Padre Judge animó a Margaret a que continuara ejerciendo el apostolado mediante esta consagración religiosa en el mundo. Se interesó en buscar los medios apropiados para que ella y las que la siguieran en su apostolado, pudieran ejercer esta vocación con provecho y con seguridad de tal forma que ofreciera honor y gloria a Dios.
En 1932, Padre Judge reunió a las hermanas religiosas (M.S.B.T.) para hacerle comprender esta nueva vocación para ejercer el apostolado en el mundo y les sugirió tratar de aconsejar y dirigir a Margaret y a sus compañeras en este ministerio laico especial en el mundo.
En 1933 Margaret empezó a trabajar en la Escuela Superior Bryant en "Long Island City" como consejera escolar. Su influencia ayudó a que alrededor de cien estudiantes de esa escuela fueran apóstoles. Muchos de ellos ingresaron al Instituto religioso de los sacerdotes y hermanos (S. T.) y otros al Cenáculo de las hermanas (M.S.B.T.). No fue hasta el 1958 que Margaret se jubiló de la enseñanza, a los sesenta y tres años de edad.
En los años turbulentos de la Guerra Mundial (1940-1945) se le presentaron muchas pruebas a Margaret. Hombres y mujeres del Cenáculo laico fueron llamados al servicio militar. Ella le enviaba cartas y paquetes a los capellanes para animarlos en la esperanza. Estos miembros del Cenáculo le contaban del trabajo misionero que ejercían en sus asignaciones militares. Esto nos indica lo bien adiestrados que estaban para no olvidar la presencia de Dios aún en los momentos más difíciles de su vida.
Durante este tiempo, Margaret fue llamada para hablar en público acerca del Cenáculo Misionero. Su tema favorito era la necesidad que tenían los miembros del Cenáculo Misionero de encontrarse para conocerse mejor. En el 1945, Padre Francis Donahue, S. T. fue nombrado director espiritual del Apostolado del Cenáculo Misionero (A.C.M.)
Durante los años cuarenta, Margaret visitó los Cenáculos de toda la nación, asisitió a reuniones animando a los Asociados y promoviendo la formación de nuevos grupos de apóstoles. Participaba en los días de Retiros Espirituales y reuniones generales, al punto de quedar exhausta por la necesidad de descanso.
Después de la Guerra Mundial aumentó el número de apóstoles laicos con vigoroso celo apostólico. Desde 1945 a 1961, organizó y dirigió Escuelas de Verano en diferentes poblaciones de la nación americana. Los jóvenes estudiaban la Vida de Jesús, la Historia de la Iglesia Moderna, Doctrina, Métodos de enseñanza y también la Historia y principios del Cenáculo Misionero laico.
Estos programas incluían actividades tales como las artes, manualidades, juegos, bailes, música y drama. El día empezaba con la Celebración Eucarística y terminaba con la Bendición del Santísimo Sacramento. Este programa se proponía ofrecer oportunidades recreativas, evitar el ocio y atraerles a las cosas divinas.
El Apostolado del Cenáculo Misionero (A.C.M.) alcanzó mayor auge cuando se organizó la reunión del Consejo General, el 22 de noviembre de 1948 y se decidió que todos los asuntos que pertenecían al A.C.M. fueran enviados a los oficiales del Cenáculo Regional en vez de llevarlos a la Rvdá. Madre Mary Francis, M.S.B. T. Como resultado, el A.C.M. adquirió mayor autonomía de los grupos religiosos, pero al mismo tiempo se produjo más comunicación directa entre el A.C.M. y las comunidades religiosas.
Este crecimiento del apostolado requería más personal preparado para adiestrar apóstoles laicos. Margaret dedicó la mayor parte de su trabajo con este fin. Asistió a talleres, viajó a través de la nación hasta Puerto Rico formando dirigentes laicos y religiosos en la organización, método del apostolado y enseñanza religiosa. No dejaba un momento sin motivar a los apóstoles laicos a que llegaran a los niños. Les recordaba las palabras de Padre Judge: "Salvar al niño es salvar todo".
En octubre de 1951, Margaret y Geraldine Cadogan, A.C.M. fueron elegidas delegadas para representar a los Estados Unidos en el Primer Congreso Mundial del Apostolado Laico que se celebraría en Roma, del 7 al 14 de dicho mes. Dos Siervas Misioneras, Sister Marie of the Holy Trinity y Sister Mercedes, fueron también al Congreso.
En 1957, Margaret asistió de nuevo como delegada de los Estados Unidos al Segundo Congreso Mundial del Apostolado Laico en Roma.
En 1967, Margaret, Padre Colin Cooke, S. T. y otros miembros del Cenáculo laico y del Instituto Misionero de la Santísima Trinidad, asistieron al Tercer Congreso Mundial del Apostolado Laico en Roma. Para ese entonces, Margaret tenía setenta y dos años de edad.
En 1954, se estableció el Apostolado del Cenáculo Misionero en las oficinas de las Caridades Católicas en New York, para atender a los hispanos, particularmente puertorriqueños. En 1959, se celebró el Cincuenta Aniversario del Apostolado del Cenáculo Misionero (A.C.M.) a través de toda la familia del Cenáculo.
En 1960, se realizó el sueño de Margaret cuando tres sacerdotes S. T. fueron asignados a tiempo completo para trabajar con los apóstoles laicos. Por el apoyo que estos sacerdotes brindaron a Margaret, el apostolado tomó nueva vida, permitiéndole a ella dedicar más tiempo a los laicos y nutrir espiritualmente los nuevos grupos de Cenáculos.
En 1960, el Cenáculo de laicos empezó a concentrarse en la población hispana de esta nación. El Cenáculo Misionero había llegado a su mayoría de edad. Se habían establecido en 26 Arquidiócesis y Diócesis de los Estados Unidos y Puerto Rico. Fueron reconocidos como miembros importantes que contribuían en el apostolado, junto a sacerdotes y religiosas, en la misión de la Iglesia.
En 1954, Margaret asistió a la primera reunión general en Puerto Rico; y en 1962, visitó los diferentes Cenáculos de la Isla. El primer Cenáculo de apótoles laicos en Puerto Rico se estableció en el 1924, en el pueblo de Río Piedras, con estudiantes de la Universidad de Puerto Rico.
En 1963, se nombraron seis Directores Espirituales para el apostolado laico. En 1964, el apostolado laico había llegado hasta 150 Cenáculos Misioneros locales en 24 diócesis de Estados Unidos y Puerto Rico, con más de 2000 miembros laicos. A pesar de la expansión, su espíritu original era evidente. Ese mismo año (1964) Margaret se jubiló de Custodia General del A.C.M., quedando su espiritualidad impresa en el laicado del Cenáculo Misionero. Se eligió para el cargo a Vivian de la Torre (A.C.M.)
Margaret con su participación activa en la formación de laicos misioneros se convirtió en una dirigente admirable, en conjunto con Padre Judge y Madre Bonifacia, en el desarrollo de la Familia del Cenáculo Misionero (F.C.M.)
Reflexión Apostólica
VI. El Apostolado Laico, Signo de Esperanza
Margaret Healy tenía un verdadero corazón misionero. No se contentó con vivir la fe pasivamente, sino que se convirtió en verdadera protagonista, iluminando y organizando el apostolado del Cenáculo Misionero con verdadero celo apostólico y testimonio de vida.Su espíritu entusiasta le ayudó a ser vínculo espiritual en la Familia del Cenáculo, de tal forma que logró unir a los miembros de las diferentes ramas en lazos de fraternidad y espíritu misionero.
Ellafomentó las vocaciones a la Familia del Cenáculo, considerando como su principal esfuerzo el fortalecimiento del carisma inicial del fundador:
Padre Judge hoy nos pide tomarnos la temperatura como misioneros(as).
1. ¿Cómo arde el espíritu misionero en
tí? ¿Arde con intensidad o es sólo un opaco resplandor que está por extinguirse?
2. ¿ Qué vas a hacer en concreto para
comunicar el verdadero espíritu del Cenáculo?
VII. Visión de un Instituto Secular
Durante siglos, hombres y mujeres cristianos se han consagrado a Dios profesando los Consejos Evangélicos: la Castidad, la Obediencia y la Pobreza. Esta vocación, aunque dificil para vivirla en el mundo, logró que muchas personas llenas del Espíritu Santo y dirigidas por la Iglesia, consiguieran su santidad.
En la Iglesia de Europa se había desarrollado entre los laicos un movimiento de Acción Católica de donde surgieron grupos de personas consagradas en el mundo, que dio origen a la formación de los Institutos Seculares. "Un Instituto Secular es un instituto de vida consagrada en el cual los fieles, viviendo en el mundo, aspiran a la perfección de la Caridad y se dedican a procurar la santificación del mundo, sobre todo, desde adentro." (Canon 710) En Estados Unidos este movimiento tardó un poco más en desarrollarse.
Las características principales del Instituto Secular son: consagración por la profesión de los tres Consejos Evangélicos: la Castidad, la Pobreza y la Obediencia, para ejercer el apostolado en el mundo. Por la variedad de dones que poseen estos institutos para vivir diferentes maneras en la común consagración secular, han conseguido combatir conflictos políticos, conflictos sociales y persecuciones contra la Iglesia Católica. Este modo de vida en el mundo fue reconocido formalmente por el Papa Pío XII, en la Constitución Apostólica "Provida Mater Ecclesia", que escribiera en 1947.
Para ese año de 1947, Margaret llevaba quince años de haber profesado los Consejos Evangélicos de Castidad, Obediencia y Pobreza. Este documento pontificio "Provida Mater Ecclesia" le sirvió de inspiración para tomar la decisión de organizar un instituto secular dentro del Cenáculo Misionero. Por fin ella había encontrado un lugar adecuado para dar honor y gloria a la Santísima Trinidad, como eran los deseos de Padre Judge, C.M. Con su dedicación ejemplar en el apostolado laico, logró atraer un grupo de seis personas que estaban dispuestas a iniciar con ella este nuevo estilo de vida apostólica en el mundo. Esto ocurrió en la Casa Madre de las Siervas Misioneras en Philadelphia, para el año de 1950.
Luego de un proceso de reflexión y discernimiento, adoptaron el título de "Instituto Misionero de la Santísima Trinidad". Más tarde, este grupo vino a considerarse como una rama de la Familia del Cenáculo Misionero.
Desde el 1956 en adelante, se reunían en el Cenáculo de las Hermanas radicado en la Calle Ochenta de la ciudad de New York.
Para el 1959, el Superior de los Siervos Misioneros, Padre Thomas O'Keefe, fue el primer Director Espiritual de este nuevo grupo. Más tarde, otros Siervos Misioneros también les ayudaron en su proceso de crecimiento espiritual.
Fue en ese año de 1959 que, ante la necesidad de obtener la autorización de la jerarquía eclesial, Margaret se dio a la tarea de escribir una breve historia del Apostolado del Cenáculo Misionero y enviarla al Cardenal Spellman, de la Arquidiócesis de New York, en donde le exponía la existencia de este nuevo grupo de apóstoles laicos con votos privados en el mundo. En su escrito le expresaba del interés de Padre Judge por formular algún modo de vida religiosa conveniente para ellas. Pidió su bendición y la aprobación para continuar el procedimiento de establecer el Instituto Secular.
En ese mismo año, Sister Marie of the Holy Trinity, hermana de Margaret, escribió también al Cardenal Spellman en relación al Instituto. El les sugirió que se reunieran con Monseñor Nelson, el Vicario de Religiosos, para conocer cuáles eran los requisitos necesarios para la aprobación de dicho Instituto. Fueron varias las reuniones con Monseñor Nelson, con su sucesor Monseñor O'Donnelly y con Monseñor Donnellan, Canciller de la Diócesis. El proceso de aprobación duró desde el 1 de marzo de 1959 hasta su aprobación final el 20 de enero del 1964.
Monseñor Dwyer fue nombrado para trabajar con el grupo durante el proceso de aprobación. Se reunió con ellas desde mayo de 1961 hasta marzo de 1963.
El 27 de marzo de 1962, Margaret hizo una petición formal a Monseñor Dwyer para que solicitara del Cardenal Spellman la aprobación del grupo como Pía Unión que es el primer paso hacia el Instituto Secular. Ella sabía que al aprobar la Pía Unión la ayudaría a aumentar el número de miembros hasta lograr obtener los cincuenta miembros requeridos para un Instituto Secular.
Finalmente, el 20 de enero de 1964, el Instituto Misionero de la Santísima Trinidad fue reconocido por el Cardenal Spellman como una Pía Unión.
En 1967, ante el Capítulo General de los Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad (S. T.), Margaret les expresó lo que significaba la existencia de este Instituto Misionero de la Santísima Trinidad (B. T.M.I.) para el crecimiento y fortalecimiento de la Iglesia Católica. Este Instituto Misionero le proporciona a sus miembros una vida dedicada al apostolado en el mundo. Esta Pía Unión compuesta por mujeres laicas, se había establecido con el triple propósito de:
1. Efectuar la total Consagración de sus miembros a la Santísima Trinidad.
2. Dedicarse al apostolado misionero en la Iglesia.
3. Los miembros viven en el mundo como seculares y mueren como seculares. No se separan del mundo. Su primer propósito es la formación espiritual de sus miembros. Mediante su profesión de los votos de Pobreza, Castidad y Obediencia, los miembros están dedicados exclusivamente al servicio de Dios.La observancia de una Regla de Vida asegura a sus miembros la ayuda necesaria para el desarrollo completo de su vida espiritual. La Celebración Eucarística diaria, la recepción de la Eucaristía, la oración y la lectura espiritual, forman parte integral de cada día. Los miembros dedican dos fines de semanas anualmente para un retiro espiritual. Otras reuniones se llevan a cabo dos veces al mes. El vestido es el que usa la mujer moderna en la sociedad según su vocación, de acuerdo a su empleo o profesión en el mundo. Escogen su propia profesión o empleo secular como también su propia residencia sujeta a la aprobación de sus superiores. Se interesan en cada forma de apostolado laico y tienen como uno de sus propósitos formar y desarrollar el trabajo del apostolado laico en el mundo.
Sus miembros deben ser personas de espiritualidad sólida, con capacidad de discreción, prudencia y gran sentido de responsabilidad. Pueden ingresar al Instituto mujeres católicas que sean solteras entre las edades de 21 a 40 años. Deben presentar su certificado de Bautismo y Confirmación y una carta de recomendación
de un sacerdote que la conozca, preferiblemente el párroco de su Iglesia. La formación para las candidatas es de dos años y medio. Se requiere que cada candidata haga su profesión de votos antes de la admisión al Instituto.
Cada miembro del Instituto (B. T.M.I.) se dedicará directamente en alguna forma de apostolado laico de acuerdo a sus talentos, entrenamiento recibido y la posición que ocupa en el mundo secular. En general, este entrenamiento consiste de lo siguiente:
1. Asistencia a reuniones.
2. Estudio de la vida secular y sus obligaciones.
3. Estudio de la Regla de Vida Religiosa.
4. Retiros especiales y días de recogimiento.
Margaret, como Custodia General del Instituto Misionero de la Santísima Trinidad (B. T.M.I.) demostraba su acostumbrada fortaleza de ánimo, la paciencia, la compasión y la habilidad de una dirigente excelente. Se jubiló de este cargo en 1971, después de siete años de servicio al Instituto.El Instituto Misionero de la Santísima Trinidad solamente se ha desarrollado en los Estados Unidos. Actualmente cuenta con veintiocho miembros activos que, habiendo hecho sus votos privados, realizan diversos apostolados en distintos campos de misión.
Reflexión Apostólica
VII. Visión de un Instituto Secular
Los miembros del Instituto participan en la tarea de evangelización de la Iglesia, "en el mundo y desde el mundo". Su presencia y testimonio de vida obran a la manera de fermento en la masa. Su misión es ser testimonio permanente en la vida cotidiana familiar y social para lograr que con su actividad la gracia de Dios llegue a los que más la necesitan.
Este nuevo estilo de vida consagrada es un regalo de Dios a la Familia del Cenáculo Misionero.
l. ¿ Cuánto conoces tú de esta rama de la Familia del Cenáculo y cómo la darías a conocer?
2. ¿Conoces alguna persona a la que invitarías a formar parte de alguna de las ramas de la Familia del Cenáculo Misionero?
Epílogo
Margaret, en sus últimos años de vida vivió en casa de su hermano Dick hasta el 1963 en que éste muere. Luego de la muerte de Dick, acompañó a su cuñada Kitty hasta la muerte de ésta en 1966. Tras la muerte de su cuñada, dos de sus sobrinos la llevaron a vivir a sus hogares, pero ella no se acostumbraba. Su salud iba en deterioro y su hermana Sister Marie ofthe Holy Trinity, creyó conveniente llevarla junto a las Hermanas en el Cenáculo de Trenton, New Jersey, para que se recuperara. En 1975, amigos de la Familia del Cenáculo junto con las Hermanas, le celebraron sus 80 años de edad en Gold Street, Brooklyn. Como su salud empeoraba y necesitaba mayores cuidados, fue conducida a la Casa Madre de las Santísima Trinidad, en Philadelphia, Pa.
La acogida de las Siervas Misioneras en la Casa Madre fue de gran apoyo para Margaret. Recibió de ellas cuidados esmerados y toda clase de atenciones. Vivió rodeada de la Familia del Cenáculo Misionero hasta el momento de su muerte el15 de marzo de 1982, a los 87 años.
La atención especial que las Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad le proporcionaron a Margaret en sus últimos días de vida, la comprendemos como un homenaje a la memoria de Padre Judge, que distinguió a Margaret como colaboradora en la formación de la Familia del Cenáculo Misionero.
No cabe la menor duda que muchos lectores han quedado impresionados con la labor apostólica de la Dra. Healy. Si reflexionamos un poco, veremos que muchos seglares muy bien podrían rendir un excelente servicio a la Iglesia si se preparan debidamente en el apostolado.
El ejemplo de esta mujer dinámica es muy valioso para nosotros que vivimos en esta sociedad caracterizada por valores materiales que desorientan a nuestra juventud, alejándola de la fe católica y corrompiendo su vida moral. ¿No les parece que todavía hay mucho que hacer? Muchos hispanos han abandonado la fe católica y se han tomado indiferentes o simplemente se han unido a las sectas protestantes, sin haber pensado detenidamente en el tesoro de la Gracia Santificante y la fe que recibieron en su Bautismo.
Ante la escasez de sacerdotes y religiosas para atender tante gente necesitada de ayuda material y espiritual tenemos la esperanza que ellaicado católico colabore en los distintos ministerios que la Iglesia Católica tiene establecidos.
En noviembre de 1994, el Papa Juan Pablo 11 publicó una carta apostólica titulada "Tertio Millennio Adveniente". En ella convocaba a toda la Iglesia para preparar y celebrar en el año 2000
un nuevo Año Santo conmemorando el segundo milenio del nacimiento de Jesucristo. Los años de preparación al Gran Jubileo 2000 han estado dedicados a la Santísima Trinidad, donde descubrimos y afirmamos que la Trinidad es la mejor Familia.
El Santo Padre y toda la Jerarquía Católica, han orado y esperado este Año Santo por el despertar de un laicado comprometido en la labor misionera para así entrar con fe, esperanza y caridad al Tercer Milenio, llenos de confianza en la misericordia de Dios Padre.
La Familia del Cenáculo Misionero celebró con entusiasmo su II Jubilee/Jubileo 2000", en la Universidad de Villanova en Filadelfia, Pa. Asistieron al "Taller Conferencia" 266 miembros de la F.C.M. y manifestaron satisfacción por el carisma y la vocación misionera del Cenáculo Misionero fundado por Padre Judge, C.M.
Por el método de "Consejo" comprendieron que cada rama del Cenáculo Misionero poseía diferentes dones de gran valor para emplearlos al servicio de la misión en la Iglesia en el nuevo milenio. Afirmaron continuar con este proceso de reflexión sobre el tema expuesto.
Padre Judge nos recalcaba que al celebrar la Encarnación no podemos menos que mantener la mirada fija en el misterio que ella encierra. Por ello, en las postrimerías de este Año Jubilar, en el que como Iglesia hemos celebrado los 2000 años que han transcurrido desde el gran acontecimiento encarnacionista de Cristo, ponemos nuestra esperanza en que dicha celebración de toda la comunidad cristiana haya sido para la Familia del Cenáculo Misionero una experiencia renovadora, "un año de gracia y de liberación" anunciado por Jesucristo, nuestro Salvador y Redentor.
Descripción del Diagrama
de
La Familia del Cenáculo Misionero
Hace noventa años, Padre Judge, C.M., propuso al Cenáculo Misionero esta espiritualidad como medio para capacitar apóstoles que con su estilo de vida, su testimonio y su celo por el Evangelio, pudieran acompañar a los inmigrantes de los Estados Unidos de América proveyéndoles herramientas para la conservación de su fe católica.
El árbol simboliza a la Familia del Cenáculo Misionero en la Iglesia. En la parte baja del tronco está la sigla A.C.M. {Apostolado del Cenáculo Misionero} arraigada a la base espiritual de su fundador Padre Tomás Agustín Judge, C.M. Al final del tronco del árbol aparecen los nombres de Madre Boniface Keasey, co-fundadora de las Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad (M.S.B. T.); y de Margaret Healy, P.H.D., fundadora del Instituto Misionero de la Santísima Trinidad (B. T.M.I.), que es la cuarta rama de la Familia del Cenáculo Misionero.
Desde aquí suben las ramas que tienen escrito las siglas de
las cuatro ramas de la Familia del Cenáculo Misionero:
M.S.B. J: -Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad
(mujeres religiosas)
S. J: -Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad
(Sacerdotes y Hermanos)
A. C.M. -Apostolado del Cenáculo Misionero
(hombres y mujeres laicos)
B. J:M.I. -Instituto Misionero de la Santísima Trinidad
(mujeres laicas con votos en el mundo,
abierto a varones también)
El follaje que está encima de las ramas contiene al lado izquierdo las devociones espirituales y alIado derecho, las prácticas de las virtudes cristianas necesarias para completar la personalidad del misionero católico. Como resultado final, en la copa del árbol aparece el Lema: Sé Bueno, Haz el Bien, Promueve el Bien. Esta frase imperativa es el producto de la práctica de las virtudes y la oración perseverante a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. De este modo el apóstol es el vehículo de la presencia de Dios en el mundo.
Esta propuesta no es nueva, es conocida hace siglos por los católicos. Procede de las enseñanzas del mismo Jesús que vive en medio de nosotros.
Cronologia
1898 La familia de Margaret mudó su residencia al sur de la ciudad de New York, el bajo Manhartan. San Antonio fue su nueva parroquIa.
1895 29 de enero, nació Margaret Mary Healy en el este de Harlem en la ciudad de New York; ellO de febrero fue bautizada en la Iglesia del Santísimo Rosario, en New York.
1900 La familia se mudó de domicilio para Brooklyn, condado de la ciudad de New York.
1909-15 Padre Judge, C.M. fundó Cenáculo Misionero de laicos en Brooklyn (1909), para conservar la fe católica de los inmigrantes. Estos grupos de apóstoles se establecieron en grandes ciudades y pueblos pequeños desde el Estado de Maine hasta Virginia Oeste.
1911 Richard el padre de Margaret perdió la vista a causa de un accidente en el ojo y se vio obligado a renunciar a su trabajo. Margaret y la familia se unieron al sufrimiento de Richard. Margaret tenía dieciseis años de edad. Su hermano Dick de catorce años encontró trabajo para sostener la familia.
1912 Margaret conoció a Padre Judge por medio de Mary Taylor su mejor amiga. Ella tenía diecisiete años. Estableció una amistad sincera con Amy Marie Croke la directora del Cenáculo Misionero de laicos.
1913 Margaret se graduó de Escuela Superior y prosiguió estudios universitarios hacia la maestría en Educación.
Padre Judge en una conferencia explicó las condiciones del trabajo misionero que impresionó a Margaret.
1915 Reunión de cerca de 200 miembros del Cenáculo Misionero de apóstoles laicos en la Casa de Retiros St. Regis en New York. Margaret estuvo presente en esta reunión. Después del retiro Padre Judge, C.M. anunció su nueva misión a Opelika, Alabama. Los miembros del Cenáculo Misionero de laicos, que llegaron del Norte colaboraron al desarrollo de la misión Católica que se estableció en "Holy Trinity" en el Sur de los Estados U nidos.
1916 La Academia San Patricio se fundó en "Phenix City" Alabama cerca de Columbus, Georgia, con la ayuda de los miembros laicos del Cenáculo Misionero que llegaron al Norte.
Lulú Keasey una maestra de Butler, Pennsylvania llegó a la Academia San Patricio y Padre Judge la nombró Directora de la recién fundada escuela para niños pobres.
1917 Mary Taylor la amiga de Margaret se dirigió a "Holy Trinity" para ingresar a la Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad.
Margaret tuvo el deseo de unirse al grupo misionero del sur, como no había terminado su maestría y su familia necesitaba su ayuda no pudo efectuar su anhelo de ser misionera.
1918 La plantación que donó la Sra. Marie Mott Burr, tomó el nombre de "Holy Trinity", La Santísima Trinidad, allí se construyó la Casa Madre de las Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad.
El grupo de religiosas, Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad y demás apóstoles laícos hombres y mujeres que vivían en Holy Trinity se incorporaron legalmente al condado de Russell en el estado de Alabama con el título "Missionary Servants of the Most Blessed Trinity".
1919 Padre Judge nombró a Sister Mary Boniface (Lulú Keasey), superiora general del recién fundado Instituto de Las Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad.
En ese año se publicó la revista "Holy Ghost" en donde Margaret escribió muchos artículos religiosos y dio a conocer el trabajo misionero de Padre Judge y del Cenáculo Misionero.
Madre Bonifacia Keasey con un grupo de hermanas visitaba las diócesis que le concedían permiso para hacer la colecta. Estos viajes le proporcionaban a ella la oportunidad de visitar los Cenáculos Misioneros del Norte. En una de las visitas conoció a Margaret Healy joven maestra y miembro del Cenáculo laico de Brooklyn. Se estableció una amistad entre ellas que ayudó al crecimiento del Cenáculo Misionero y al espíritu de familia.
El primer grupo de Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad llegó a Puerto Rico, para dirigir la Academia de la Santísima Trinidad, residencia de estudiantes de la Universidad de Puerto Rico.
1924 En esta fecha se fundó el primer grupo de apóstoles laicos (A.C.M.) en Río Piedras, Puerto Rico, los primeros miembros fueron estudiantes de la Universidad de Puerto Rico.
1920 Los apóstoles laicos (hombres) compraron la plantación
Bradley, cerca de "Holy Trinity" y de Columbus, Georgia. Llevó el título de San José y se estableció una misión con una escuela y la Iglesia de San José. Aquí se formaron los primeros sacerdotes y hermanos religiosos que llevan el título "Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad."
En los días libres de sus ocupaciones en la enseñanza, Margaret viajaba a Stirling, N.J. para enseñar en la Academia La Trinidad
para niños varones. Expresó a Padre Judge su deseo de unirse al movimiento apostólico del sur. El le sugirió que no fuera al sur, pues ella tenía una tarea especial que realizar como misionera laica en el mundo, para fomentar la Familia del Cenáculo Misionero, particularmente el desarrollo del apostolado laico.
En ese año Margaret y Mercedes Roach hacían trabajo misionero en "Gold Street," un proyecto de vivienda en el sector "Navy Yard" de Brooklyn, N. Y. En ese ambiente tan arriesgado por las tabernas que había alrededor, ellas ayudaron a mucha gente a conservar la fe católica y regresar a la recepción de los sacramentos de la Iglesia.
1925 Margaret recibió el doctorado en Historia, en la Universidad de Fordham, New York. TambiéI1 se preparó en estudios teológicos para poder ayudar a los estudiantes que tenía a su cargo.
1923 Se estableció Casa de Retiros Espirituales en Stirling, New Jersey. Margaret traía jóvenes de la escuela Maxwell para hacer retiros dirigidos por Padre Judge.
1927-32 Margaret trabajó en "Maxwell Teaching Training School". Hubo estudiantes que se unieron a los apóstoles laicos y otros a los apóstoles religiosos.
Marie la hermana de Margaret ingresó a las Siervas Misioneras de la Santísima Trinidad.
1928 Murió Richard, el padre de Margaret, dejándole un vacío grande, a pesar de su luto ella continuó su trabajo en la escuela y en las misiones.
Margaret trabajo en una Escuela Vocacional en Brooklyn. Hizo viajes a Alabama y Philadel